
La India es un mosaico de expresiones y significados muy diversos que conviven y trascienden en el mismo lugar, en dimensiones que se funden como en ningún otro lugar...
Desde la perspectiva religiosa, por ejemplo, el Hinduismo y Budismo forman parte de la identidad nacional y de la memoria colectiva, aunque la diferencia de seguidores que las profesan es muy distinta; el Hinduismo es representa al 82% de la población.
El Budismo está vivo y presente sobre todo en el Noroeste de India, entre las fronteras de Pakistán y Nepal.
Hace más de 50 años, cuando China invadió el Tíbet, su Santidad el Dalai Lama y el pueblo Tibetano se trasladaron a India, donde actualmente viven en el exilio, la mayoría en una pequeña ciudad llamada McLeod Ganj, en el norte de India. En esta región se vive casi totalmente la cultura Tibetana, el gobierno en el exilio de dicho país goza de cierta autonomía y desde ahí su sociedad sobrevive tras la invasión China, rescatando y manteniendo su religión Budista y las tradiciones que por siglos los identificaron como uno de los pueblos más pacíficos y espirituales del mundo.
Estar en esta región es como ver un nuevo país dentro de la India, las diferencias son casi absolutas y permiten tener un nuevo punto de vista y de reflexión acerca de la realidad dolorosa del pueblo Tibetano. Es muy fácil sentir empatía por el espíritu de este pueblo, la sonrisa y la amabilidad de la gente es la mejor evidencia de su naturaleza pacífica y espiritualmente desarrollada.
No pude quedarme de brazos cruzados sólo tratando de entender desde mí mismo lo que veía, así que aproveché mi estancia y al día siguiente de mi llegada me inscribí en las clases públicas que el Dalai Lama estaba impartiendo. El Dalai Lama (Budismo) es el homónimo del Papa (Catolicismo). Las enseñanzas de su santidad fueron muy profundas, aunque a veces difíciles de digerir, porque la filosofía Budista tiene principios complejos que pueden parecer retadores ante las estructuras mentales de valores que el catolicismo popular mexicano propone.
Al darme cuenta de que necesitaba conocer con mayor profundidad la filosofía Budista para entender y comprender el espíritu del pueblo Tibetano, me incorporé a un retiro budista de 10 días. La organización FPMT organiza estos cursos con la intención de compartir su filosofía, no de profesar, sino sólo con la intención de que la gente conozca sus valores y su forma de ver la vida. El requisito más fuerte en el retiro fue permanecer los 10 días en silencio, meditando y escuchando las clases de filosofía que impartían los monjes budistas. Por fin pude aclarar los significados de tantas palabra que antes parecían trabalenguas: mantras, sutras, tantra, karma, mudra, lama, darma, etc. Por petición de uno de mis maestros, no puedo compartir el contenido de las clases, ya que sería muy complejo tratar de explicar qué fue lo que me dijeron sin plasmar una visión personal… la filosofía es un asunto delicado, así que los invito a que investiguen un poco sobre esta¨forma de ver la vida¨, se encontraran con bastantes sorpresas agradables, porque el Budismo tiene una base muy fuerte en principios morales universales, que desembocan en instruirnos que hay que ser más concientes de nosotros mismos y de nuestras realidades, ser consientes del derecho a la vida de todos los seres vivos, ser consientes de que todos buscamos la felicidad (o el no sufrimiento) y que el sufrimiento tiene una solución. Hay muchos budistas devotos o muchos católicos aferrados que resultan ser horribles personas, por lo tanto es evidente que algún sentido se ha perdido ahí… Es simple : hay que hacer lo que nos haga ser mejores personas.
El curso fue como un paréntesis en la vida, dando espacio físico y temporal para reflexionar. El silencio y la meditación son recursos claves para la introspección, para escucharnos y encontrar lo que sea que buscamos, para ser más consientes y quizá… lograr más momentos de felicidad, paz, tranquilidad.
Aún con ganas de sentir comprendiendo un poco más me incorporé a otro curso de Tantra Yoga, ahora con la intención de entender lo que los occidentales creen y practican desde las enseñanzas Budistas/Hinduistas. El curso de Tantra fue impartido por un Maestro de Rumania, Tudor Condrea, y mis compañeros eran sobre todo Israelíes. Las enseñanzas de Yoga, Budismo e Hinduismo han sido incorporadas selectivamente desde distintos escenarios por personas occidentales, ahora hay muchas corrientes que aportan filosofías sincretistas (mixtas/integrales) o con puntos de vista personalizados. Muchas de estas personas no se consideran Budistas o Hinduistas, sino que han aprendido y seleccionado distintos conocimientos de dichas religiones, y con propia iniciativa hacen uso privado de ese sistema para después compartirlo. Desde mi punto de vista esta práctica tiene el mismo valor que cualquiera, nuestro desarrollo humano esta basado en las elecciones que hacemos, y mientras esas elecciones le den sentido a nuestra vida -sin dañar caminos ajenos- no debería existir ni siquiera la posiblidad de una antagonía.


