"Para nosotros, Eva Barragán García tenía un nombre especial y con mucho cariño siempre la llamamos: "mi nina". Nosotros, la Familia Robles Barragan agradece a toda la familia de nuestra nina, y a todos los demás amigos por acompañarnos en estos momentos, y también a todos aquellos quienes nos acompañaron durante el tratamiento de sus enfermedades.Somos seres humanos, somos vulnerables, y nuestras fuerzas se ven debilitadas por las pérdidas de seres amados, pero no queremos dejar pasar la ocasión sin tener un momento digno para honrar a mi nina y enfatizar todo lo bueno que nos enseñó mientras vivió en este mundo con nosotros:Mi nina nos enseñó -a través de su ejemplo- el verdadero amor incondicional... aunque no fue una madre biológica, actuó como si lo fuera, entregando su amor, su apoyo, y su voluntad para criar y educar a nuestra mamá incondicionalmente, al igual que apoyó al resto de sus hermanos y de su familia; actuó además como una madre para mi papá, una abuela adorada por mí y mis hermanos, y una cariñosa bisabuela para sus bisnietos.Mi nina fue una mujer trabajadora y atenta, siempre al pendiente de los demás, apoyando con gran fervor, recordemos por ejemplo, su infinito apoyo a mi nino, el Padre Santiago Barragan (quién también nos observa ahora al lado de Dios).Mi nina:Es muy difícil traducir del corazón al papel, pero humildemente queremos expersarte cuánto admiramos tu fortaleza, cuánto aprendimos de tu ejemplo, cuánto te amamos, y cuánto te extrañaremos. Desde ahora, le decimos adiós al cuerpo que cuidó de tu alma mientres estuviste en la tierra, pero a tí te tendremos cada instante de nuestras vidas con nosotros. Te decimos "hasta luego", porque sabemos con todo nuestro corazón que te reencontraremos en la vida eterna, en la luz, más hermosa que de costumbre, porque lo que brillará es tu alma alegre, por toda una eternidad.Hoy partes, victoriosa, porque triunfaste en este mundo: hoy tu nombre queda escrito en nuestros corazones y en nuestras mentes, porque fuiste una persona que supo amar, ayudar, respetar, disfrutar y enseñar, así de simple.Te amamos con todo nuestro corazón.Con mucho respeto, deseamos informarles que mi nina será sepultada en Ciudad Guzmán, en el Convento de las Madres Adoratrices, como fue su voluntad; por razones de "clausura o privacidad" de las madres, solo la familia más cercana podrá acompañarnos.Además deseamos invitarlos al novenario, que se llevará a cabo (aquí) en el Sagrado Corazón, a partir del próximo lunes, a las 6 y media de la tarde.Muchas gracias, y que tengan buenos días "
lunes, 5 de septiembre de 2011
MUERTE ANUNCIADA (por skype)
sábado, 12 de septiembre de 2009
Viviendo en Vietnam

Durante 9 meses viajé por Asia, en países como India, Nepal, Tailandia, Laos e Indonesia. En cada unos de estos lugares me di la oportunidad de vivir experiencias que transformaron mi perfil personal y contribuyeron a mis capacidades profesionales: trabajé en algunas ONG con proyectos educativos; me desconecté de la civilización para escalar las increíbles montañas del Himalaya; colaboré con UNESCO en programas de desarrollo social; guardé silencio durante semanas en los retiros de meditación y de filosofía Budista; disfruté del grandioso mar de Java y del Golfo de Tailandia…
Hace 5 meses llegué a Vietnam, un país próspero y lleno de gente positiva, una inspiración. Al sentirme tan atraído por este país, decidí buscar un empleo donde pudiera cumplir mis objetivos profesionales y mis inquietudes personales. Gracias a la constante búsqueda y persistencia encontré un espacio laboral: ahora trabajo como Director de Comunicación en PyD, una organización Española que ejecuta proyectos de Desarrollo Social a nivel internacional, particularmente estoy a cargo de Coordinar la Campaña Nacional de Comunicación para la Prevencion de Vioelncia Doméstica, junto con Gobierno Vietnamita, la ONU en Vietnam y organizaciones locales. El trabajo es intenso, porque hay que integrar las capacidades técnicas, las habilidades de análisis de comunicación, muy buen nivel de inglés, trabajar en largos procesos de traducciones, y practicar tolerancia/comprensión ante las diferencias culturales de los recursos humanos.
Vivir y trabajar en una cultura ajena, me brinda la oportunidad de re-definir positivamente mi dimensión personal e incrementar mis competencias profesionales.
“…cuando estamos en el espacio habitual en el que vivimos, nuestra ‘zona de comfort’, usualmente no estamos alertas, presentes, ni percibiendo todo lo que sucede a nuestro alrededor, ni las posibilidades que el entorno nos brinda. Cambiar de contexto pone a prueba la ‘estabilidad’ lograda en aquella zona, y provoca un estado mucho más consciente de todos los elementos y factores circunstanciales del nuevo espacio” (Fragmento de mi diario. Escrito después de casi ser atropellado por un grupo de vacas sagradas en las calles de Nueva Delhi, India.)
Esta experiencia fue una elección personal; como una de tantas elecciones que –día a día y en cada instante- podemos tomar para elegir con conciencia nuestro camino.


domingo, 3 de mayo de 2009
Escalando el HIMALAYA
Es la palabra más exacta para describir lo que sentí al estar escalando en la cima del mundo, en las montañas del Himalaya, en Nepal.

Caminar a través de los pequeños pueblos Tibetanos, hermosos valles, místicos monasterios Budistas, gigantescas montañas, enormes puentes colgantes... estas experiencias brindan la oportunidad de tener una mirada más cercana a la inmensidad del mundo... y a la profundidad de nuestro ser.
Y a todo esto, después de India... ¿cómo llegué ahí? La mejor explicación es que me dejé llevar por el viento. El plan original de mi viaje era solo viajar y trabajar en India, pero una vez rotas las fronteras, parece que seguir los impulsos y tramitar visas es un asunto de lo más sencillo...
En India conocí a Emile, un amigo "gringo- inglés - iraquí - armenio – árabe” (sí, ese es el resultado de las migraciones transnacionales después de varias generaciones de tutores nómadas), él tenía el proyecto de escalar las montañas de Nepal desde hacía algunos meses, y sin analizarlo mucho sólo pensé... "¿qué sentido tiene caminar por caminar?", y aún con el escepticismo, decidí acompañarlo a lo que se convertiría en una de las experiencias más retadoras y trascendentes de mi vida...
El grupo de escaladores aficionados lo formamos Emile, Jeff , Jim y yo. Iniciamos el viaje a Nepal desde Rishikesh (India), y todo comenzó con un viaje de 14 horas en un camión sin ventanas que rebotaba sin piedad. Siguiente parada: 3am en un pueblo rural casi fantasma, tomamos ‘Chai’ (té típico con bastantes especias) y después de 4 horas abordamos las fantásticas carretas jaladas con caballos, (¡pobres animales!), con esto de la sobrepoblación de India tuvieron que cargar a 20 personas en una carreta diseñada para 6 personas.
Después de algunas paradas y bastantes ‘Chais’ llegamos a la oficina de migración de Nepal… como nuestro viaje fue por un camino “alternativo”, la importante oficina solo contaba con un par de mesas, tres sillas y un oficial que hablaba casi nada de inglés. La Visa: 30 usd, 30 días, sin distinción de nacionalidades (¡por fin!).
Una vez en Nepal todo parecía ser mucho más ‘habitable’ que India… la economía de Nepal no es buena, y la traducción más cercana fue notar la ausencia de carros… en cambio, hay muchísimas bicicletas y por ende ¡menos ruido! Pero la paz duró muy poco, tomamos otro camión rural por 15 horas para ir a Pokhara, el pueblo desde donde se inicia a escalar el circuito más famoso del Himalaya en Nepal: “The Annapurna Circuit”. Pokhara es un pueblo precioso, mucho más ordenado que muchos pueblos de India, con acceso a servicios y estilos occidentales porque está repleto de turistas de todo el mundo.
Por supuesto, este humilde Mexicano no tenía planeado escalar… Así que en un par de días encontré algunos lugares donde rentar mi equipo y la ropa adecuada. Los precios son accesibles y los gastos diarios por escalar tienen un promedio de 15 a 20 usd por día.
Y ahora la mejor parte… el día en que iniciamos a escalar. Ahora todo parece un sueño, la sensación de comenzaran a caminar y dejar atrás casi todo el mundo material tiene una especie de seducción adictiva. En un solo día llegamos al primer campamento, y los frutos comenzaron a sentirse, el desapego y la cercanía de la cómoda soledad de la naturaleza me hicieron saber que hay un mundo inmenso del cuál no había sido parte, pero que definitivamente ansío descubrir.

Ahora la parte difícil… para escalar en mejores condiciones hay que levantarse a las 4 o 5am, preparar el equipo en temperaturas gélidas y disponerse a comer Sambal tibetano(avena) y huevos cocidos todas las mañanas. En promedio caminamos de 6 a 9 horas diarias cargando aprox. 5 kilos en la mochila más 2 litros de agua. Hay que seguir cuidadosamente los mapas y guías para no perderse (como nos pasó el primer día) y estar dispuesto a tolerar algunas ampollas en los pies.

Y ahora la parte espléndida… las montañas y los paisajes del Himalaya cambian paso a paso, literalmente, al inicio los valles con siembras de arroz y ríos inmensos llenan el panorama, y poco a poco, el frío comienzan a apoderarse del territorio. Los pueblos en el camino parecen estar fuera de la realidad, la belleza y la alegría de la gente parece más genuina… en algunas ocasiones la caminata está acompañada de monjes budistas que van en procesión a monasterios perdidos en medio de montañas congeladas. En algunos lugares tuve la suerte de dormir en campamentos cercanos a Monasterios en los que cada mañana, los monjes nos bendijeron y entonaron mantras para embellecer nuestro camino. Estos, sin lugar a dudas, fueron momentos mágicos, cargados de energía positiva, de desapego, libertad, belleza y paz.




El recorrido de Annapurna lo realizan sobre todo personas jóvenes, pero con ayuda de personas guías y cargadores de equipaje hay algunas personas mayores que deciden tomar el reto…
Mi recorrido fue una especie de experiencia integral… tuve la oportunidad de perderme en medio de la soledad de la increíble naturaleza, y en otros momentos, decidí compartir mi caminata con gente que conocí en el camino. Parecía que todos estábamos en la misma sintonía, algo volatizados y extasiados por lo que estábamos viviendo… las conversaciones que tuve (cuando teníamos aire suficiente para hablar) también son parte fundamental de la experiencia. Como un ejemplo, caminé algunos días con amigos de Israel, y en esas largas horas abrieron su mundo para mí y me contaron sus complicadas y tristes historias personales con respecto a la situación bélica en la que viven en su país… En general, puedo decir que muchas de las personas con las que conviví en estos pasos ahora son seres que quiero mucho y que forman parte importante de lo que me construyó. Quizás nosotros fuimos mucho más susceptibles, vulnerables y transparentes allá arriba, y puede ser que quizá, cuando estamos aquí abajo, al estar conectados al mundo, desconectamos mucho más fácilmente la capacidad para que ese mundo vea nuestro interior. Allá no había mucho qué temer, allá el día tenía preescrito lo que había que hacer (y lo disfrutaba)… aquí abajo hay situaciones que temer y afrontar, pero todo es mucho mejor si imagino que las calles y los ruidos son para mí como las montañas y el viento de aquel magnífico lugar: Himalaya.


































